martes, 22 de mayo de 2012

Los Simpson y el cine

Cinefilia amarilla entre lo sutil y lo evidente


Hoy quisiera hablaros de un fenómeno que abarca varias generaciones, y que nos ha dejado huella como uno de los mayores hitos dentro de la cultura pop, y porque no, de la cultura en sí. Me refiero a los Simpsons. Estos norteamericanos amarillos de clase media que viven en el 742 de Evergreen Terrace ,nos han mostrado a lo largo de nuestra tierna infancia toda clase de disparatadas aventuras y estrambóticas situaciones, del mismo modo que concluían la mayoría de sus episodios con una cierta enseñanza, y sobretodo ternura.

                Bien, pues como he dicho, los Simpsons es una serie que probablemente hayamos seguido todos (quien más, quien menos), y la cual ha tenido un enorme éxito a lo largo del mundo. Bien.  Éste éxito es más que merecido, pues las desventuras de ésta tropa no sólo estaban dirigidas a niños. Conforme uno crece, se hace un adolescente, madura, y comienza a darse cuenta del mundo que le rodea, averigua que los Simpsons toman una postura crítica hacia la sociedad, hacia quienes gobiernan éste mundo, y hacia nosotros mismos. Es una serie cuyos guiones están elaborados conforme a capas. A distintas capas según el amplio marco de espectadores que puede llegar a tener. Una aventura sencilla para los niños, colores, actitudes, bromas que puedan atraerles, y un subtexto totalmente adulto, con cierta sátira y parodia hacia nuestra realidad. Y guiños, guiños que dentro de la sociedad adulta, están dirigidos a aquellas personas que probablemente tengan un interés en los programas televisivos más allá de lo banal. Es decir, los Simpsons también pueden ser vistos con un interés cultural a la par que lúdico.

                Todos habremos visto algún guiño que otro en los Simpsons a la cultura general; arte, literatura, política, música, y cine. Lo cierto es que la mayoría de éstos guiños son realmente sutiles, elegantes e incluso cómicos. De buenas a primeras se me viene a la mente la manera en la que el arte se venga de Homer en sus propias pesadillas. O cuando Barney trata de pagar unas birras con una fiel recreación en una servilleta de la Tarde de Domingo en la isla de la Grande Jatte de Seurat. En fin, éste episodio en concreto es una oda al arte contemporáneo. Pero también me acuerdo de la cantidad de guiños musicales que han plasmado estos springfieldianos, como el momento de los Solfamidas, y su clara conexión con la trayectoria y declive de The Beatles.


                De todos los guiños de los Simpsons, si ha habido algunos que realmente me hayan llamado la atención, guiños que realmente me han marcado; son los dirigidos a los cinéfilos. Mediante el cine en los Simpson, yo y toda una generación hemos experimentado lo que es realmente percibir un pequeño gesto de complicidad por parte de los guionistas, sin más intención que establecer contacto con el espectador , lo cual nos complace por poder estar compartiendo algo con la serie.  Los principales guionistas de los Simpson; George Meyer, Conan O’Brien y David Letterman admiten ser realmente cinéfilos, y sus huellas respecto al audiovisual no dejan a nadie indiferente. No sólo los guionistas son responsables de esto, sino que los animadores de la serie tratan normalmente de insertar las mayores referencias culturales posibles como (según ellos dicen)  “una marca de estilo de la propia serie”. Por tanto, el resultado entusiasma a cualquiera que vea asiduamente este programa. Hemos visto homenajes a montones de películas y no sólo de la industria estadounidense contemporánea, que podría ser más comprensible, las referencias en los Simpson varían desde el cine mudo, hasta el cine de autor europeo (no olvidemos los guiños Ingmar Bergman, Buñuel, los Monthy Pyton, David Lean, François Truffaut …). Y es que es así, los Simpson son cinéfilos, es irrebatible.


                Tras ver de seguidas unas tres temporadas de los Simpsons, puedo asegurar  que la media de referencias cinéfilas de éstos va de 2 a 3 por episodio. La manera con la cual hacen una referencia sobre cine varía según la ocasión y el capítulo; Se podrían dividir esencialmente entre lo sutil y lo evidente, y a su vez subdividirse en otros aspectos. Todo ello más o menos hasta la 12ª temporada, a partir de la cual el cambio de estilo de la serie toma un giro obvio que hizo de muchos de sus fans sus detractores (añadan a un servidor), realizando unos guiños paupérrimos e ingenuos.

                Dentro de lo evidente, muchos de los episodios de los Simpson giran en torno a la parodia de una película. Mantienen una historia centrada en las aventuras y desventuras de éstos personajes, pero en ella integran una trama que nos hace recordar una película (normalmente un clásico) a la cual recurren constantemente. Ejemplos como éste están en: “Marge on the Lam”, basada en la célebre Thelma y Louise;   “Simpsoncalifragiliticexpiala(Annoyed grunt)cious”, extraída de Mary Poppins; “Cape Feare” de la aclamada Cape Fear o “22 shortfilms about Springfield” extrayendo icónicos momentos de Pulp Fiction. De igual manera, un guiño obvio dentro del estilo de ésta serie se trata simplemente de recrear un instante de otra película, sin disimular la referencia, de manera autoconsciente y divertida. Así vemos ejemplos como el episodio “Bart friend’s falls in love” en el cual la intro imita una escena de Raiders of the lost ark o el popular homenaje a Psycho de Alfred Hitchcock en el capítulo “Itchy & Scratchy & Marge”.  Pero por último, los homenajes más evidentes y no menos importantes y divertidos surgen de un formato de episodio propio de ésta serie con el único fin de parodiar sin más, me refiero a los conocidos especiales de Halloween (“Tree house of horror”) los cuales se hacen con la única intención de mostrar tres cortometrajes homenajeando el “fantaterror” clásico y algunos de los más importantes episodios de The Twilight Zone (En los límites de la realidad), una auténtica delicia para los amantes del género, e inagotable fuente de material para descubrir al respecto.


                Pero si de lo evidente de sus referencias cinéfilas somos capaces de disfrutar, no menos nos entusiasman sus guiños más sutiles, en los cuales descubrimos que “tú y yo lo sabíamos”, y que se están dirigiendo a todos aquellos que consideramos el séptimo arte algo más que una mera referencia “pop”.  Hay meras recreaciones de secuencias tan integradas con la propia historia que apenas somos conscientes de que se está realizando un guiño, por ejemplo, pocos hemos caído en que cuando Bart y Milhouse se peleaban por el número 1 de “Radiactivo Man” en la casa del árbol (“Three men and a comic book”) estaban homenajeando directamente a Saboteur  de Hitchcock. Otras son parodias repentinas, inesperadas dentro de la historia que saltan a una referencia totalmente cinéfila con la cual, aunque nos cueste creerlo, no todo el mundo capta el sentido; o ¿acaso todo el mundo reconoce el momento en que Homer es conducido por la vibración de un sofá-masaje más allá de nuestra dimensión (“Lisa’s Pony”) al igual que en 2001, A Space Odyssey?. Muchas de estas referencias son insertadas en ocasiones dentro de otro momento cinematográfico (e incluso a su vez, dentro de otro), situaciones en las cuales la sobresaturación momentánea de homenajes, puede hacer que se nos escape alguno; un ejemplo claro es el episodio “A Streetcar named Marge” que de por sí homenajea a  A Streetcar named Desire (Un tranvía llamado deseo), en el cual tenemos bastantes momentos cinematográficos que aluden tanto a The Great Escape (La gran evasión), como a The Birds, de el bueno de Hitchcock. Por no mencionar numerosos guiños que… bueno, merecería la pena desgranar con mucho tiempo, porque, por lo que he leído, éste episodio en concreto está bastante saturado.

                Por último sólo nombraré aquellas referencias que principalmente asociaría a los animadores de la serie que, como mencioné anteriormente, tratan de insertar algunos homenajes dando lugar a cierta duda, principalmente por lo costoso de su identificación (esto sólo lo he visto en series de dibujos como Los Simpson y Futurama). Estos aspectos están abiertos a debate, pero muchos de los homenajes sí resultan bastante plausibles y otros tantos sorprendentes. En “Bart of Darkness” observamos que mientras nos realizan un evidente homenaje a The rear window de Hitchcock, una de las imágenes que se suceden, puede pasarnos inadvertida,  es cuando Bart arrastra con un montón de cosas que se le han ido enredando en la escayola. Al parecer ese instante es muy parecido (el momento en el que se engancha un perro a todo el tropel) a Un chien Andalou de Buñuel y Dalí. Por otro lado he encontrado una controvertida imagen del episodio “Sideshow Bob last Gleaming” (El actor secundario Bob vuelve a las andadas), en la cual, tras caer del acantilado, Bob sale del agua y sacude su pelo. En ese instante hay varias coincidencias que apuntan a un paralelismo con La Sirenita de Disney; la forma del pelo junto a su color, su jersey con forma de “top” , al igual que Ariel… y una curiosa nube de fondo  con un par de protuberancias que recuerdan a las orejas de Mickey. Desde luego, obra de los animadores, pero; ¿cierto, o sólo una coincidencia?.


                Homenajes y mas homenajes, guiños y más guiños… es prácticamente imposible discernir todas las referencias implícitas (o ilícitas) en cada capítulo de ésta serie, no sólo en referencia al cine, sino a la cultura en general. Como dijo en su momento Matt Groening para la revista Time; “Hay ciertas bromas que no entenderás, salvo que hayas acudido a clases en la universidad”. Y es así, os animo a poner algo más de atención en esta serie y contrastar información en internet, porque os sorprendería saber cuánta cultura abarcan en sus episodios. Los Simpson han llegado a participar mediante sus pequeñas referencias en importantes debates sobre algunos teoremas matemáticos, por ejemplo. Así es esta serie, y así quedará para recuerdo de muchos de nosotros, eso sí, hasta la 12ª temporada, a partir de la cual el nivel fue cayendo en picado. Los Simpson que todos recordamos, que a todos nos han enseñado, son como la Biblia. Donde siempre descubres cosas, donde siempre obtienes nuevas interpretaciones, a donde hay que acudir cuando uno está desesperado, y sobretodo aburrido. Gracias a esta serie, donde el cine es una principal fuente de su inspiración, yo (y muchos de nosotros) hemos aprendido y descubierto mucho sobre el séptimo arte. Tened esto presente “todo lo que no sale en los Simpson, no merece la pena ser recordado”.

jueves, 17 de marzo de 2011

La bruja y el monstruo

Montado por



Aqui os dejo una joyita de trailer que igual no hace justicia a la película de marras. No sé. Aún no he tenido el placer de visionarla. Pero puedo decir que de primeras nos llama la atención de una manera más que significativa a pesar de tratarse de algo que ya hemos visto. Sabemos que fué de El Proyecto de la Bruja de Blair, y Cloverfield... Pudieron tener sus más y sus menos entre nosotros (personalmente, yo me quedo con la primera). Ésta, sin embargo, promete de buenas a primeras una corrección de ambas. Una retroalimentación entre ambas proposiciónes. Añadir el componente visual de el antagonista, lo que quizás esperasen muchos de El Proyecto de la Bruja de Blair; y por otro, hacer que la espectacular Cloverfield corriga su trepidante y efectista ritmo con un halo de misterio. El disfrutar de los índicios de algo misterioso, fantástico, más allá de lo común, para acabar descubriendo la terrible bestia que había detrás de todo.

Todo esto, por supuesto, con un riguroso estílo documental. Del que, al parecer, podemos hechar de menos una imagen un tanto menos cinematográfica, y quizás algo más televisiva. Más documento. En cualquier caso, como sabéis, aquí pretendo ocuparme de hablar sólo del trailer como elemento formal, y sí responde a cuanto digo en este caso (bajo mi visión, eso sí). Sólo me/nos queda descubrir si la historia logrará anunciarnos el misterio poco a poco, a modo de programa de investigación o proyecto sectreto, para luego desvelarnos la cara del peligro en toda su espectacularidad.



Los montadores de éste trailer al menos han logrado convencerme. ¿Y a vosotros?

miércoles, 9 de marzo de 2011

Nunca más


-The Crow-
James O’Barr

Advierto a los lectores de que no voy a hablar de cine. Hablaré de cómics. Porque me gustan los cómics. Leo muchos cómics. De muchos tipos (aunque tengo evidentes preferencias). Tal y como me pasa con el cine.

Me encantaría escribiros brevemente sobre una obra que injustamente queda nublada por la película que la inspiró. La cual trata de una pequeña pieza de una epopeya romántica, de una enorme historieta gótica que parte de la misma realidad a la ficción, y torna de nuevo a ésta. Muchos lo habréis leído, y no lo dudo. Lo que confirma que si estáis en este blog “es que sois la resistencia”. Pero aun así contaré un poco la historia de James O’Barr, a quien pronto le fue a visitar un negro cuervo, para no marchar nunca más.

Este escritor y artista fue criado en un orfanato, pues sencillamente no era lo que querían sus padres en ese momento. Pronto se formó en bellas artes y literatura (escultura, dibujo y escritura). Era un hombre de cierta sensibilidad. En su juventud se enamoró de Beverly, la cual iba a ser su futura esposa, la persona con la que decidió compartir el resto de su vida, y la que le dio la oportunidad de formar parte de algo, llamémoslo familia, o bien pareja. Evidentemente esto no podía salirle bien. Fue atropellada por un conductor borracho. Sabia decisión la que tomó a continuación al tratar de hacer de su vida “carne de cañón”. Se alistó en el ejército. Pero una noticia que llegó a sus oídos, un trágico suceso de periódico local, un sórdido asesinato, fue lo que le inspiró. Lo que le hizo tomar de algún modo las riendas de su vida. “Una pareja asesinada por un anillo de 20 dólares”. Y el cuervo susurra “nunca más”.



Aquí llega una compleja historia, una narración llevada a cabo por un artista que quizás no nos sorprenda por sus ilustraciones, pero que nos transmite una historia con un potente magnetismo. Tiene la capacidad de hacernos entender. Ver. Comprender. Asumir una fuerte catarsis en lo que hizo; en lo que plasmó página tras página. La auto-destrucción llega a través de la tinta. Una tinta húmeda, mojada por su propia sangre. Aun latente. Desde luego, es un relato con inicio, nudo y desenlace. No es expositivo. Pero tiene un fuerte componente “brechiano”. La narración se interrumpe. Debe ser interrumpida. Poemas, carboncillos, ilustraciones, letras de canciones, citas, epitafios… Nos distancian de la historia, para acercarnos al autor. A sus sentimientos. Sólo así entendemos que no hay lamento, sino ira. Que quizás necesitaba escribir y dibujar lo que dibujó. Pese a contener una “aventura” agradable, pero vacía a primera vista, El Cuervo nos hace entender una vez lo acabamos, que está repleto de sentimiento en su estado más puro. No dejemos que lo estético, y lo femenino del personaje nos haga dudar de su autenticidad. De lo que esconden sus pensamientos. No, el Cuervo no es un “Emo” que trata de ser triste, y “molar” a la vez. Esconde la evidente sensibilidad de un artista, que como dios vengativo, trata de castigar a lo que sencillamente ODIA. Obviamente no está en la misma frecuencia de la película de culto que le sucedería. Pero eso es otra historia. Y otra pieza más, como he dicho.

¿Para qué explicar que Brandon Lee (protagonista que encarna al Cuervo) murió en el set de rodaje del film en cuestión? Como dije, asumo que sois la resistencia. Pero es triste saber que O’Barr, comenzó a entablar una importante amistad con el mismo Brandon lee. Confió en una persona tras mucho tiempo. Por supuesto, el negro cuervo que le acechaba siempre, la mafia, y el destino, tornaron atrezzo en hecho. Y el fogeo se hizo bala. Y el humo abrió la carne. Y de nuevo James, hizo de la ficción, realidad.



El Cuervo es el único de los trabajos de James O’Barr reconocido hasta ahora. Su fascinante trasfondo, y los enigmáticos hechos que se suman debido a la película, han hecho que sea una de las novelas gráficas independientes con más éxito hasta ahora. James sigue trabajando en proyectos. Esperando que el estigma de El Cuervo alce algún día el vuelo. Yo temo que éste no marchará. Nunca más.

jueves, 17 de febrero de 2011

Feliz No-cumpleaños

¡Hola freaks! Hace un año ya que nos encontramos por primera vez, tras los goya, hablando del cine español. Hace un año, que ante el vacío existencial de entonces, decidí hablar de cine para llenarlo. Y vaya si lo hice. Ahora (cosas de la vida), me veo inmerso en distintos asuntos de gran interés, y he dejado de lado a mis tres o cuatro lectores durante mucho tiempo. Vaya blogger "de tres al cuarto". Eso no significa que haya perdido el interés por hablar de cine. Ojalá siempre me comunique con vosotros desde aquí e "intercambiemos opiniones" (por ahora no he tenido mucho éxito, mea culpa quizás).

Puede que no haya hecho llegar los artículos a la gente de manera adecuada. Lo que me gustaba era la idea de que se pudiese contestar a esas críticas que solemos leer en revistas como la Fotogramas, Scifiworld o Cahier du cinemà (por mencionar algunas), para que toda tesis expuesta no quede como un punto y final. Para evitar desde mi punto de vista, ver como los artículos se acaban cuando el crítico los escribe. Poder ver como se prolongan con opiniónes al respecto de lo escrito. No soporto las críticas-sentencia. Me resultaba muy atractiva esta posibilidad del blog. La interactuación.

En principio, he aprendido que la primera equivocación es resultado del entusiasmo. Las promesas. Uno escribe, se le agolpan las ideas, y por tanto hace promesas. Nunca se cumplen las promesas del todo. Un determinado estado de ánimo nos traiciona, y hablamos de proyectos que quizás no acabaremos. Os prometí reseñas (quizás este es el apartado más completo), os prometí críticas de trailers (apenas una), paradojas de proyectos no natos (nada, aunque tengo en la recamara), curiosidades, libros, cómics (ay... tengo tanto de que hablaros sobre este tópico). Vaya, me doy un 5 "pelao".

Bueno, comienza un nuevo año. No hablemos de promesas, hablemos de intenciónes. Intentaré por lo menos actualizar semanalmente el blog. Eso es lo mínimo. Por otro lado, procuraré que tanto reseñas como noticias no se centren únicamente en el cine, sino que abarcaré otros aspectos. Hablemos de cómics, cultura de masas, música, arte, libros, y porqué no, videojuegos. Procuraré publicar todo artículo que me propongáis/enviéis a Freaksducinema@gmail.com , y por último, recogere todos los apartados mencionados dándoles un poquito más de vidilla.



Empiezo otro año de cine, tras este aniversario fuera de fecha y de contexto. Espero teneros cerca a todos vosotros, Freaks du cinemà.

martes, 30 de noviembre de 2010

Good bye Leslie



El pasado 28 de Noviembre de 2010 murió el actor cómico Leslie Nielsen. Sin duda, supone una despedida para los nostálgicos del cine de comedia americana absurda que surgió a finales de los 70 y comienzos de los 80, y que ha perdurado hasta día de hoy, con las insufribles "lo que sea-movie". Este actor que hizo reir a millones de personas en todo el mundo... menos a mí. Vale, no me hacía gracia. Personalmente creo que sus películas se sostienen por la novedad de las bromas que rompen el esquema narrativo, durante 20 minutos... de ahí en adelante, un gag tras otro acaba por agotar, y provocar la pérdida de atención e interés (y soy consciente de que hablo por mi mismo). Pero, digamos que el no dirigía las películas (de eso se ocupaban los hermanos Zucker, y Abrahams, los ZAZ, ellos son los culpables). El sólo actuaba. Con seriedad y entusiasmo. Tenía una auténtica devoción por su oficio, el cual empezó haciendo papeles dramáticos y sobretodo de villano. Si. La mayor parte de su trayectoria, la han ocupado papeles que poco tienen que ver con lo que nos ha mostrado en las últimas décadas (su último papel de villano en Creepshow es impecable), pero sin embargo, cautivó a la gente por esto mismo, su humor. Era un hombre con sentido del humor, algo que sólo nos pudo demostrar en su última etapa. Y sobretodo era un hombre con pasión por su oficio. El cine. Este señor pasó por la recta final de su carrera cuando muchos de nosotros no habíamos nacido aún. Y pudo relanzarla hasta el día de hoy (Spanish Movie), una vez comenzó a hacer algo en lo que creía. Que la gente se riese. Cine "de risa", como puede denominarse despectivamente. Sinceramente, aunque no me hiciesen gracia sus películas, sólo por esto se ha ganado mi respeto.

A serbian film

Sitges calling...

¿Cómo no verla, si era la brutalidad del año? Cualquier cinefago que se tercie estaría muy interesado en la experiencia visceral y extrema que prometía este film. Desde luego fue mi caso, junto con el de muchos otros. Fui allí, y obtuve lo que quise: Algunas secuencias de sexo softcore, y violencia muy impactantes. Pero no me llevé más fuera de la sala. Salvo la satisfacción del morbo. Este, para mí, es el único fin de la película. Satisfacer el morbo, que en su misma promoción crea. Y por tanto, deja una sensación de vacío una vez se ha visto. Quiero decir con esto que la película en sí, no funciona sin la leyenda y la propaganda que hay previamente. Porque está ahí, pero sin las habladurías y rumores, pocos serán los que vean una película serbia ultraviolenta, ya que de eso (películas excesivas), amigos míos, estamos servidos en el séptimo arte. La atracción de A Serbian Film, reside en la emoción, la expectación y el escándalo que suscitan sus opiniones, críticas o noticias, el boca a boca, y finalmente, los primeros 20 minutos. De ahí en adelante, una película vacía. Eso sí con una fotografía muy trabajada.



Es aquí cuando “le ves el plumero” al director. Que ante los medios se disculpa diciendo que su intención era mostrar sus sentimientos de impotencia ante la situación en Serbia, una metáfora del malestar de la población con su gobierno… No creo que sea así, al menos no logra transmitirlo. Lo que particularmente pienso, es que quería rodar un film con determinadas pautas (violencia y sexo), y disfrutar, porqué no, con la catarsis, la liberación de esos instintos… Y sobretodo, con la provocación. No me parece mal, ni siquiera enfermizo. Es humano, todos tenemos pulsiones eróticas y violentas. Lo que realmente considero, es que es algo muy ingenuo. Y los mismos medios caen en el juego tonto, escandalizándose y exacerbando lo nocivo de la película, hablando incluso condenar a prisión al director de Sitges por pasarla en el festival de marras. Una pena. Sin darse cuenta entran en la dinámica de la misma atracción que ofrece el film. Provocando que mucha gente acabe por visionar una película que realmente… No es para tanto.

Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas



Sitges calling...

Hablábamos en Sitges sobre la película A Serbian Film, como la polémica del año en el festival. Bien. Sinceramente, yo creo que la polémica está verdaderamente servida con esta película del director tailandés Apichatpong Weerasethakul (admito que no sé escribirlo, lo he mirado en Google). Y es que el cine que realiza este director polariza muchísimo la opinión y la crítica. Obviamente, quienes estuvimos allí, presenciamos este resultado final (para mí el más interesante), el momento en el que se intercambian opiniones, resoplidos, maldiciones, suspiros y alabanzas… Obviamente creo que aquello que el director refleja en su película es algo en lo que él cree, algo en lo que realmente ha puesto toda su alma. Pero aquí, por lo que vi, se corre el peligro de bloquear la entrada a muchas otras formas de ver o sentir el cine. Hay gente que no está en la misma frecuencia de este señor. Desde luego aquellos que no están en esta línea, no son los incultos o insensibles… sino otra parte del conjunto de espectadores interesados (eso sí) en el cine.

Digo que me interesó la “post-película”, no sólo porque comentar el visionado implique tomar unas cervezas en un bar con los amigos (que también), sino porque uno percibe una realidad que no se muestra en las revistas de cine, ni en los artículos de los críticos. Uno ve el interés por mostrar una opinión, que hace de sí misma una moda. Y aquí es donde entra el cinismo general suscitado por la película. Es el momento, de unirse junto a la opinión generalizada de que es una maravillosa película. Es novedosa. Es distinta. Su tempo, su fotografía y sus planos, la señalan inequívocamente como asiática e independiente, y además los festivales la respaldan. Ideal para calificarla como innegable obra maestra. Bueno, este no fue el resultado. No se hablaron en las revistas de las opiniones del público en Sitges, de las votaciones. Son muy distintas. Desde luego, creo que la crítica tiende a encumbrar sus opiniones y a los que por fuerza deben ser “nuevos artistas”, perdiendo así la noción de realidad, y dejando de lado el sentido común, pues, para ellos no hay nada malo en la película, únicamente las gansadas que dicen los detractores (y esto es casi literal). Un desprecio totalmente poético hacia esa “tontería” llamada coherencia (Carlos Boyero).



Desde luego, sumo al carro del cinismo aquellas opiniones clásicas y rancias, que enfurecidas (no sé muy bien porqué), tachan de bodrio absoluto películas como esta. Sinceramente, creo que es ridiculizar mucho la sensibilidad creativa de un artista, decir que su obra es mierda, está hecha sin sentido, o que no aporta nada, para más inri. No amigos. Esta película aporta su granito de arena, como tantas otras, a la cinematografía. Es más, es bueno para un festival como Sitges, nuevas miradas hacia lo fantástico. Pienso que aporta frescura al género. Eso sí, después dependerá el criterio de cada uno para fijarse en la obra, interesarse o prescindir de ella. Sin olvidar, claro está, que se trata de una película. Con cosas BUENAS y MALAS, pues la pasión suele traicionarnos y hacernos llevar todo a polos extremos; y sintiéndolo mucho, no existen.

Monsters

Sitges calling...



Si nos ceñimos al lenguaje cinematográfico, considero que deberíamos referirnos a Monsters como una película de serie b. Quizás lo sea. Por lo que dijo Gareth Edwards, su director, sobre el presupuesto y las influencias de los años cincuenta que le incitaron a realizar esta película, desde luego facilita muchísimo el colocarle ese género, estilo, modelo de producción o lo que queráis… Sin embargo, más allá de tratarse de ciencia ficción, y de ubicarse en el festival de Sitges en su primera proyección aquí en España, diría que se trata de una película social que retrata la relación de dos personajes en una situación extrema, y por extensión, su romance. ¿Un romance social? Bueno, quizás no sea exactamente esa su definición más correcta, pues los aliens, están ahí. Se presienten más de lo que se muestran, pero uno nota que acechan, que los protagonistas atraviesan una zona infectada, paradójica. Al igual que en Stalker de Tarkovsky, Gareth realiza un excelente ejercicio de sugerir lo irreal, lo ficticio (obviamente, con menos pretensiones). De esta manera aceptamos ciencia ficción como género fílmico para Monsters (es un coñazo esto de clasificar por géneros las cosas, lo sé), pero tan sólo quiero resaltar una faceta que en su promoción, quizás no se aprecie, y que merece tener en cuenta en pro de un acercamiento al cine de género más fresco e innovador que se ha visto este año en Sitges. Os animo a disfrutar de este film, totalmente redondo, y muy interesante.



PD. No os preocupéis, podréis disfrutar de criaturas con tentáculos, porque aparecer, sí aparecen… Pero pronto veréis que están en un segundo plano.

sábado, 23 de octubre de 2010

Legend of the fist: The return of Chen Zhen



Sitges Calling...

Creo que los presentes tuvimos que observar detenidamente el título antes de entrar: "The RETURN of Chen Zhen". Si visionas una película en la que alguien regresa, mal asunto. Se supone que el presonaje regresa porque antes ha estado, luego antes le has tenido que conocer, y como mínimo empatizar con él para esperar a su regreso. Si nuestro amigo Chen Zhen regresa, y yo no le conocía de nada... mal empezamos.

El director de cine de artes marciales, Andrew lau, nos cuenta en esta ocasión la historia (y aquí es donde wikipedia sale al campo de juego) de un personaje que popularizó el conocido Bruce Lee (El Che Guevara del cine de acción oriental). Fist of Fury (1972) se llamaba la película que interpretó, y Chen Zhen resultaba ser un enmascarado, un vigilante que entorno a la Segunda Guerra Mundial, defendía a pueblo chino frente a Japón a base de kung-fu, en mitad de lo que se conoció como la Segunda Guerra Chino-Japonesa. Obviamente, esto tuvo mucho éxito en China; Kung-fu + los chinos mandan= Éxito asegurado. Entorno a 1995, se decidió hacer una serie de esta especie de Captián China (aunque sin suero de supersoldado), bautizada con el nombre de la película del 72. Resta decir que también caló en la mente de los chinos.



Bueno, pues si me veo esta película de buenas a primeras, pasan varias cosas: Primero, no empatizo con el personaje. Segundo, me da la sensación de que la película está hecha para ser ni mas ni menos que "el regreso de Chen Zhen", y que eso debe atraer lo suficiente como para que no importe demasiado el guión, sencillamente porque se trata de un elemento de culto, que para mí no es culto. Imaginad de a alguien de India o China le pusiesemos una "peli" llamada: Legend of the Slayer: The return of Buffy, ¿me entendéis?. Entonces, éste es el punto en el que me doy cuenta de que, pese a las maravillas de coreografías de combates, y a la adecuada fotografía, estoy viendo una película vacía de contenido. Esto pasa porque no sólo se centran en el personaje como fenómeno, sino que además hacen un considerable esfuerzo propagandístico, para situar la que fué una etapa de la historia, enmarcarla, y contar su versión de los hechos, confundiendo así al espectador. Pues esto requiere tiempo, y personajes (personajes difíciles de distinguir entre sí mediante los rasgos, siendo honestos).



Mirad, repito que quizás soy yo. Vamos, que puede ser cosa mía.... Pero antes me pongo una del mismo Bruce Lee, y listos.

Rubber


Sitges calling...

Admito que no os he reportado todo cuanto vi en Sitges de manera cronológica, ni siquiera dentro de fecha. Bueno, pido discuplas de nuevo. El caso es que de igual forma vais a poder leer todo lo que visioné. Aunque sea con un poco de retraso. Pero lo prometido es deuda.

Esta película, Rubber, es la historia de una rueda de coche asesina, con poderes telepáticos. No, no es una broma. Tampoco es serie z. Si, el argumento inicial es hilarante, absurdo diría yo. Hasta el momento en que la ví, no pude convencer a nadie de que sería una buena película, yo creía esto por el trailer (que es increíble), las críticas suscitadas, y el apoyo que trajo desde Cannes. El caso es que su sinopsis creaba una barrera de prejuicios demasiado fuerte para derribar sin más argumentos, que "he leído que es buena". Debía verla para defenderla, y Sitges era el lugar y el momento perfectos para hacerlo.



Una vez vista; diría que Rubber no tiene una narrativa concreta (¿debe tenerla?), tampoco tiene estados dramáticos definidos (¿acaso los necesita?). No, Quentin Dupieux es un cineasta de autor, que quiere reformular la narrativa imperante en el cine comercial de Hollywood con esta película, eso si, con ironía. Bueno, por ahora espero que al haber oído la palabra "autor", comiencen a sucederse cambios en los molestos juicios a priori. Pues sigo, la película funciona a la perfección, pues ya en su prólogo perpara mental y espiritualmente a la audiencia para lo que van a ver. De buenas a primeras, sigue sorprendiendo pese a esta "advertencia inicial" el ver cómo comienza la vida para éste objeto, y cómo descubre la capacidad de destruir innata en todo ser (una rueda inclusive), y cómo, de un súbito lapso evolutivo, sofistica esta manera de acabar con las vidas de otros seres. De verdad, no estoy sobreinterpretando, pero apostaría a que la sala se quedó compungida por la manera en la que se refería a nosotros, al ser humano. Bueno, no se porqué estoy hablando de la película. No merece la pena hablar de ella. Aquí estamos ante un fenómeno. Un hecho que se llama "prejuicio", y hay que desmontarlo. Creo que puedo defender esta película una vez la he visto, repito que la sinopsis no lo es todo. Hay algo más detras de todo esto. No deberíamos anteponer una crítica a algo que suena disparatado, o irreal... porque el cine es irreal y disparatado. Pienso que es esencial tener claro esto último, para mí, construye la esencia misma de las películas. En cualquier caso, es impresicindible ver algo para hablar de ello, una crítica de algo que no existe en la mente del que está exponiendola, sencillamente no es nada, porque no hay nada de que hablar.

Dejo el debate medioabierto, y me centro en lo que me ocupa. Decir que el final concluye con un epílogo en esta ocasión, a modo de moraleja. Una moraleja para nosotros, los espectadores. Que por cierto, también aparecemos en la película. Pero bueno, repito, no diré más. Tenéis que verla.

jueves, 14 de octubre de 2010

Norweigan ninja

Sitges calling...

Thomas Cappelen Malling, se me hace todavía un director desconocido. Presentó en este festival una película sobre un comandante noruego, y su tropa de ninjas de élite, que salvaron Noruega durante la guerra fría ante toda posible intervención violenta por parte de Rusia o los EE. UU. En las noticias fue retransmitida su apariencia como la de un peligroso espía, pero lo que nadie sabía, es que realmente era un poderoso sensei. Amigos, estamos ante hechos reales.



Como he dicho, el director se presentó al público minutos antes de la proyección del film. Mi simpatía y la de muchos le fueron regaladas sin reparo debido al derroche de entusiasmo y sentido del humor que mostró en el poco tiempo que le dejaron hablar. Este hombre estaba realmente motivado e ilusionado con su trabajo. Merecido aplauso.

Respecto a su film. Bueno, hay diversidad de opiniones, pero ninguna de estas termina de verlo como una obra redonda, o una buena obra. Tiene cualidades positivas, pero no remata el conjunto fílmico. Sobretodo narrativamente.

El comienzo es brutal, con un estilo documental de los ochenta y una textura cercana casi al súper ocho, nos muestra un vídeo clandestino que presenta a este peculiar clan. Es un derroche auténtico de sentido del humor ácido e inteligente. Muchos de los presentes lo identificaron con el sello Monthy Pyton. Y es que es obvia una influencia de éste tipo, no sólo en el ámbito humorístico, sino en el formal; por las maquetas y decorados abusivamente falseados en ocasiones, por los interludios, o cortes de la narrativa para explicar cualquier arma, gadget o misión a cumplir, por el absurdo como fin cómico, etc.



Por otro lado, subrayo que la narrativa avanza a trompicones, de manera extraña e imprecisa. La información se dosifica mal, y ello contribuye a cierto caos en el receptor. A esto se le suma que la película es excesivamente localista en cuanto a política noruega se refiere.

En definitiva es una película confusa, y a expensas de rematar. Pero tiene un director en el que un servidor confía por su atrevimiento al contar esta historia, de ésta manera, y con esa fotografía video-vintage, que repito… me gustó.

Zebraman. Attack on Zebra City


Sitges calling…

Bien, para empezar a hablar del asunto de Sitges, ¿Qué mejor que abrir boca con una de las locuras del bueno de Takashi Miike? Y encima se trata de una de superhéroes. ¡Zebraman, attack on Zebra City! Menuda tela.

Bueno, antes de nada, comentar que esta película se trata de una secuela de la precuela Zebraman (a secas), la cual me he ocupado también de ver por la cosa de la continuidad. Y es que hay continuidad entre ambas aunque no lo parezca. Digamos que es una saga completa.

Bien, para empezar esta “saga” trata de nuevo el asunto de los superhéroes, si, puede que el tema resulte un tanto trillado (aunque para un servidor, es una fuente inagotable), pero abarca unos metahumanos que nos resultan un tanto ajenos a los occidentales. El arquetipo del superhéroe japonés. Hay miles de ejemplos que os puedo referir para que me entendáis: Astro boy, Muscle Man, Ultraman, Power rangers, Bio man, Mazinger Z… Bien, pues en este caso hablo de un hombre-cebra que está dispuesto a repeler todos los ataques alienigenas que amenacen la tierra bajo el grito de guerra; “¡Éxtasis blanco y negro!”.



La historia se enmarca en Japon, donde un ciudadano como otros tantos se obsesiona con la figura de este mítico personaje de las series de su infancia. Este triste profesor de preescolar al que ignoran su mujer, sus hijos, y sus compañeros de trabajo, decide enfundarse un día un traje hecho por sí mismo con cartón y tela, emulando al superhéroe nipón. Todo hasta aquí, tiene un atractivo rollo Kick-ass pero a la japonesa… Hasta que a Miike se le va la cabeza. Entonces aparecen los aliens, y los superpoderes sin explicación o motivo alguno, y las tramas enrevesadas y absurdas. En fin, como uno no espera gran cosa, se centra tan sólo en pasar el rato (aunque a veces cuesta un poco).

La secuela es formalmente una vuelta de tuerca. Aquí el nivel sube tanto hablando de lo excesivo del guión, como de los efectos especiales… y si dejar de lado la estética. A diferencia de la primera parte; la continuación es un delirio pop y videoclipero. Donde Zebraman tendrá que salvar de nuevo Japón (ahora rebautizado Zebra City) de un régimen autoritario del estilo 1984. Esta parte es muy interesante, pero lógicamente los aliens de la primera parte vuelven a aparecer (que ya podían cambiar de monstruito al menos), y no se les puede matar como en la primera porque… porque no. En cualquier caso, Miike libera de toda pretensión esta última parte de la saga, ofreciéndonos luchas clásicas de las series japonesas, mega batallas al más puro estilo Dragon Ball Z (fusiones incluidas), chistes de lo más surrealistas… y colores, muchas luces y colores.



Al fin y al cabo se agradece, y más a altas horas de la madrugada.

martes, 12 de octubre de 2010

Banksy strikes back!!!


Queridos lectores, tenéis que ver este vídeo antes de que la Fox lo elimine por completo de internet. Hasta ahora han desasparecido bastantes reproducciones. Pero se siguen colgando.

Se trata de uno de los artistas más controvertidos del siglo XXI. Es una especie de superhéroe, un vigilante del arte. Nunca se le ha visto, no se sabe su identidad; pero su obra se ha extendido ya por todo el mundo. Originales y extravagantes graffitis de impactante contenido, performances que dejan sin habla a más de uno, reivindicaciónes virales que escapan a nuestra comprensión, no sólo por su método, sino por la manera en las que ha podido llevarlas a cabo. Bueno, no me extiendo más, aquí podéis iniciar vuestra búsqueda hacia esta maravillosa, misteriosa y deslumbrante personalidad del arte.

El video de marras es una animación que él mismo ha dirigido para el famoso gag del sofá de Los Simpson. Este, sin duda, pasará a la historia como el homenaje más polémico de esta serie. Ha habido mucha controversia en la propia Fox para emitirlo, pero aun así, Los Simpson mandan. Y ellos sólo tienen la elegancia y la valentía de mostrar esta critica tan brutal hacia ellos mismos, y lo que han creado a lo largo de estos 20 años de éxitos.

Disfrutadlo lo antes posible, por favor.

lunes, 11 de octubre de 2010

Sitges calling...



Bien, no sé si se me habrá echado de menos. No creo, bueno, algún que otro desalmado en busca de lecturas aleatorias e inexpertas sobre cine quizás. Es lo mismo, a mis pocos lectores les saludo con el mismo cariño e ilusión con el que saludaría a millones de seguidores (bueno, ante eso huiría aterrado). Queridos míos. Mis cinéfagos. Mis freaks. Espero volver de la interzona para quedarme. Por lo menos lo hago con fuerzas. Con ilusión. Y con algo que pegará fuerte, y que espero que os guste.

¡ESTOY EN SITGES! (¿Estoy en Sitges?). Si, por fin se cumple mi sueño, mi ansiado delirio de la adolescencia temprana. Estoy por y para varios motivos. Primero, para disfrutar. Segundo, es largo de explicar. Y tercero, para informar. Para exponer a quienes se animen a subirse de nuevo a este irregular tranvía, todo el material que se presenta en este pequeño pueblo de en sueño, donde el cine fantástico, se hace real y por tanto, las historias reales, son inverosímiles y fantásticas. He aterrizado hace más bien poco. Aquí el clima es una delicia (el meteorológico tampoco está mal), hay freaks du cinemà por doquier. Están (me incluyo) por todos lados. Poblamos cada esquina habitable, hablando de cinematografía de género, culto, sci-fi, animación, etc. Comprando merchandising afín a sus gustos; Camisetas, cromos, estampas, juguetitos, gadgets, comics, posters… y por supuesto, películas de importación. Y lo más esencial… Viendo cine. Un cine magnífico, divertido, apasionante. Un cine que satisface el gusto de todo aquel gourmet del celuloide. Del que, en su amplio consumo de imágenes, necesita inexorablemente un momento para el universo de lo fantástico y su amplísima gama. Obviamente, un servidor, es uno de ellos.



Pues bien, retomaré mi habito comunicativo retratándoos, compartiendo y opinando sobre todo aquello que vea y oiga principalmente. Sobre toda experiencia que obtenga de este lugar en éste momento. Un camino que cerraré con una opinión final sobre lo vivido, y con el que espero ante todo, animaros a vivir esta increíble experiencia cinematográfica… y a ver cine, dicho sea de paso.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Vlad von Marvel

Para todos aquellos que se consideren seguidores de la franquicia de tebeos Marvel Comics, y aquellos que adoren el cine, y hayan degustado muchos clásicos de terror, como poco esta reseña no les dejará indiferentes. Eso seguro.

Muy dura fue la etapa de los 90 y principios del 2000, en la que la línea argumental de Marvel y sus personajes se perdió, se disolvió en tramas incongruentes, insípidas, sin sentido, y en algún que otro arco argumental ramplón (Vease Ongslauht, de X-Men). Algo que no pudo, por menos, tachar a esta gran editorial, de industria preocupada tán sólo del merchandicing, (que lo es) desinteresada por completo de obtener tramas e historias contundentes. Éstos ultimos años, un servidor, se ve realmente congratulado de la intención creativa desarrollada por la empresa de marras. Su apuesta por nuevos (y no tan nuevos) guionistas para desarrollar historias e incluso sagas, y cómo no, su incursión en el mundo del cine como productora de sus propios personajes (lo cual no ha dado un disgusto grave por el momento).
Dichas sagas se han preocupado de unir al multiverso Marvel en acontecimientos que de un modo u otro afectaban a todos sus personajes (Civil War, World War Hulk, Invasión Skrull...), y no digo que anteriormente no se hubiese hecho, pero estas sagas no sólo estan impregnadas de una nueva generación de creadores (guionistas, dibujantes, entintadores...), sino que sus nuevas formas de lanzamiento hasta ahora inexistentes (Civil War), su repercusión en todo el entramado Marvel, su realismo, y sus magníficas campañas (Civil War de nuevo... lo sé), hacen que sus seguidores hayamos confiado de nuevo en una nueva edad de oro de los comics.

Veo este ímpetu en una nueva saga dedicada ahora al grupo X-Force (no me detendré a hablar de ellos, consultad wikipedia mejor), una saga llamada Necrosha. Dicha aventura involucra ahora a la mayoría de mutantes del mundo Marvel, los cuales se ven atrapados en las garras de una villana que ha desatado toda una horda de vampiros con superpoderes. Si, vampiros y mutantes (¿no suena divertido?). El caso, es que la factoría de ideas ha planificado una campaña en la que sus clientes tienen la opción de escoger entre un número con una portada normal, al uso... O el mismo número con una portada cuyo diseño responde al de una película de terror del género vampírico.

Sí. La posibilidad de coleccionar esta saga con los clásicos del cine de vampiros reflejados en sus portadas no es más que otra pequeña estrategia de márqueting. Poco dice de la calidad del contenido. De momento. Pero hasta ahora, lo poco que os puedeo decir es que merece la pena echar un vistazo al resultado.











Si os han gustado, mirad el resto de ellas aquí.

miércoles, 28 de julio de 2010

Big

-Toy Story 3-
Lee Unkrich (PIXAR)

Llega un momento en la vida de todo niño, en el que ha de elegir entre ser mayor (con todo lo que ello implica), o ser un niño de por vida. Débil, inseguro y dependiente. ¡Madura de una vez! Deja de imaginar. No sonrías. Ahora estudias o trabajas. Se serio. Deja de divertirte. En definitiva, tira los juguetes. Pasaste a otro nivel chico, olvida todo lo anterior y mira adelante con seguridad. Firmeza. Y avanza con ambición. Piensa que todo lo que te hacía disfrutar y ver cada día con la ilusión de jugar, y sentir que aún hay una eternidad por delante, no hace más que perjudicarte. Sabios consejos que me dan la sociedad actual y mi entorno. Porque todos cambiamos, y todo cambia. Es ineludible.



Los creadores de genialidades de la animación como Buscando a Nemo, y Monstruos S.A, nos han deleitado con el (esperemos) cierre de la trilogía de los juguetes aventureros. Toy Story. Una historia de juguetes. Una agridulce historia de las gestas de unos juguetes. Pensando en esta película, y en su devenir anterior me pregunto: ¿Cómo unas aventuras de proporciones épicas pueden dejarnos un poso de sensibilidad y sentimientos tan profundo como la que nos ocupa en éste momento? Para mí, casi al nivel de The Matrix a la hora de equilibrar acción/reflexión.

Para empezar, toda la obra nos hace ver en cierto modo el valor de la imaginación asociado a un consumo responsable en la sociedad global que hoy nos toca vivir. Jugar e imaginar con tus juguetes de siempre tiene más valor que comprar juguetes sin cesar. La aventura que uno desarrolle en su mente aquí es la clave. Niños que apenas recurren a la interactividad de los nuevos medios. Una nueva esperanza plasmada en la personalidad de una pequeña protagonista. Peluches y muñecos de trapo hechos a mano siguen siendo su vía de escape. El valor de una imaginación desbordante. Jugar.
Por otro lado, tenemos también una sincera reflexión sobre la vida como ciclo. Todo tiene un final. Todo acabará algún día para nosotros, mientras que para otros sólo empiece. La frustrante realidad de los juguetes, el hecho de vivir una inmortalidad parcial, cuyo fin es impreciso, pero que a la vez les obliga a ver generaciones y generaciones de gente y amigos que perderán, no es otra cosa que una manera de ver la vida como algo que hemos de asumir como efímero. Algo que debe apreciarse en cierto modo.



En esta ocasión, he visto la aventura con un esquema básico dentro de lo que ha sido su estilo precedente. La historia es frenética desde la primera secuencia. Las cosas se tuercen por un sucio golpe del destino y parece prácticamente imposible solucionarlas. Así, es como evoluciona la narrativa junto a la trama principal. Agradezco a Michael Arndt (guionista) el hecho de no notar un obsceno Deux es Machina en la manera de solventar los problemas por parte de los “protas”. Todo fluye perfectamente. Este esquema típico en PIXAR y más aún en Toy Story, me funciona (quizás a otros no, puede ser posible). Falta elogiar la elegancia mostrada al intentar evitar repetir arquetipos. Ya tuvimos un muñeco aparentemente amable como el Capataz Pete, pero resentido con su vida de juguete. El peluche Lotso podía habernos resultado igual si el tratamiento de su personalidad no se hubiese mostrado tan tempranamente y con tanta originalidad. De la misma manera, Rex no queda inmediatamente prendado de una juguete triceratops de su marca, tal y como hizo Mr Potato. Cosas de ese tipo hubiesen sido muy repetitivas.


Poco más podría expresar para transmitir una sensación global de lo que me ha resultado la película. Un golpe fresco en este caluroso verano. Me ha hecho sentirme bien por ir a ver dibujos al cine. Me ha hecho ver que “cosas de niños” como esta, nos aportan mucho a los mayores. Hablamos el mismo idioma pese a nuestra diferencia de edad. Percibimos de manera distinta, pero sentimos lo mismo. Los pequeños desconocen los valores que se les está transmitiendo, nosotros, tan solo los identificamos. Pero básicamente es lo mismo. Me alegra saber que el cambio a mayores no nos afecta en lo más esencial.

viernes, 23 de julio de 2010

Un Verano de Miedo

Nuestra literatura Pulp

Algo me ha hecho decidirme por escribir esto tras mi regreso de las vacaciones, algo misterioso, fantasmagórico, extravagante, y abracadabrante. Se trata de una serie de novelas, noveluchas mas bien. Escritas… bueno editadas sobre papel reciclado. Algo que devorábamos cuando éramos benjamines; mascando chicle, subidos a la rama de un árbol, en un columpio, o simplemente en el sofá de nuestra casa. No, no me refiero a los libritos pulp de historias extraordinarias, de detectives o de vaqueros. Me refiero a algo más contemporáneo, aunque igual en sus pretensiones. Algo cuya portada, saturada en colores nos mostraba una imagen, que por entonces nos transmitía bastante mal rollito. Algo que nos contaba una aventura terrorífica o fantástica, cuyo protagonista es un chavalín/na pubertoso/sa. Algo que brillaba en la oscuridad. Para aquellos “sin-infancia” que aún no sepan de lo que estoy hablando, me refiero a los libros de Pesadillas.



Bien, pues lo dicho, unas vacaciones de invitado en una casa. Una habitación en la que alojarme. Una estantería repleta de… Bueno, de lo que nos aborda el tema de hoy. “Que maravilla”, me digo a mi mismo. ¿Qué mejor oportunidad para revivir una adolescencia temprana, de manera rápida sencilla y amena? Pues tal y como os imagináis, muchas han sido las Pesadillas que han pasado por mis manos (¡Hay algo vivo!, Una aventura Espeluznante, La casa de la muerte, Sangre de Monstruo, Sangre de Monstruo II, La venganza de los Gnomos, La noche del Muñeco Viviente, Llamada a los bichos raros…). Puede sonar extraño que quiera interrumpir mis lecturas habituales y decida pasar las vacaciones leyendo literatura infantil de terror, si, tal vez si. No lo niego. Pero me pasó lo mismo que varios años atrás. Esas portadas, esos títulos, esas sinopsis que anunciaban una aventura divertida sin ninguna otra pretensión, me atrajeron, y me incitaron a zambullirme en las páginas con avidez. Recomiendo la experiencia a cualquiera que se atreva. Así, desde un punto de vista adulto, comprenderemos mejor a este escritor Neoyorkino, que pensó en hacerse de oro con una estructura muy simple y muy básica, hecha para pasar el rato así como las páginas.



Las historias toman como protagonista a un niño/a de doce años exactamente. Este suele tener una situación común u homogénea para un niño en EE.UU., con una pequeña variante o cambio; véase un camping, vacaciones en una casa ajena o una mudanza (este último es más que común). Su acompañante o sidekick será un hermano, amigo o mascota (estas no faltan casi nunca). Tras la historia fantástica, terrorífica o “ciencia-ficcionera”, narrada con un forzoso, y en ocasiones patético momento de suspense entre capítulo y capítulo, siempre hay un giro al final inspirado en series de formato televisivo como The Twilight Zone o Más allá del Límite, un cambio siniestro generalmente, que nos deja (ba) un regusto amargo, y de incredulidad.
Por lo tanto, ¿que hay tras esas portadas magistrales, maquetadas bajo un pringoso título fosforescente en el que se lee “Pesadillas”? Pues un bombazo, todo un negocio. Una estructura literaria similar al best-seller arquetípico, pero adaptada a niños de 10 a 14 años. Robert Lawrence Stine no escatimó en plasmar topicazos en sus páginas. Pero topicazos divertidos. Que en ocasiones enganchan (decídmelo a mí).


Todo ello no deja de ser, por otro lado novedad para unos (los más peques) y añoranza para otros (peques mayores, como yo), aderezado con una buena presencia, y extravagantes títulos. Nada más. “Mierda pulp” hablando en plata. Pero creedme, adoro esa mierda.

martes, 15 de junio de 2010

El culto contracultural

Círculo de Cinéfilos


Estamos quizás ante uno de los mejores escritores en castellano (español para los peninsulares y anglófonos) y sin duda uno de los más prolíficos. Sin embargo, pocos lectores podrían recomendarnos más de dos obras surgidas de su increíble intelecto, pues parece ser uno de esos extraños casos de “escritores malditos” que nos encontramos en nuestra literatura y que no hacen de su maldición bandera. Esto, sin duda les resta puntos entre los círculos y cónclaves de lectores que siempre citan como su libro favorito la única obra publicada de un escritor asiático que tuvieron que leerse en una edición de bolsillo que encontraron en la librería más antigua de la ciudad de Atenas, con la consiguiente dificultad que les supuso entender el griego moderno (puesto que en su época de estudiantes lo que se enseñaba era el griego clásico), y que no pueden prestarte por su gran valor y que te desaconsejan que busques pues la tirada fue más que limitada. No sé si he conseguido formaros una imagen mental del tipo de lector al que me refiero. Espero que sí.

Bueno tras esta disertación “culturetamente incorrecta” quería daros a conocer el porqué de mi opinión acerca del escritor catalán que nos ocupa. Es de esos pocos autores que aparte de contarnos una gran historia y hacernos reflexionar acerca de lo que nos está narrando (casi siempre en primera persona, lo que nos identifica poco a poco con el protagonista) nos hace pensar el porqué de la existencia del libro que tenemos delante, qué necesidad había de escribirlo. Y nos hace estrujarnos la sesera (no mucho, pero sí de manera gratificante) para ver la exquisita necesidad de que ese libro sea leído. Quiero introducir aquí la idea, tan llevada a cabo en el mundo del cine y tan desconocida (al menos para mí) en la literatura de destrozar los ideales, de despertarnos de nuestro dulce sueño de perfección. Para el público anglosajón, esta idea podría entenderse con el visionado de todas aquellas películas que siempre nos han vendido como “la pesadilla americana” o mejor dicho, el destrozo del llamado “sueño americano”. No quiero extenderme demasiado en la explicación de esto que yo considero un fenómeno, puesto que mi objetivo es más bien despertar la curiosidad de aquellos que tengan la suerte de encontrar en su camino uno de sus libros. Empezaré citando quizá los dos libros más célebres de su biblioteca: La ciudad de los prodigios y Sin noticias de Gurb, objeto ambas, de adaptaciones para otros medios. Creo que no podría encontrarse dos libros tan dispares y a la vez tan necesarios surgidos de una misma pluma. De hecho, me aventuraría a decir que su único nexo es que la historia de ambos tiene lugar en Barcelona.



En La ciudad de los prodigios se nos cuenta la historia del despegue cultural y económico de la ciudad que tuvo lugar con las dos exposiciones universales (1888 y 1929, llamada esta última “Exposición Internacional”) que han tenido lugar en la capital catalana. Todos tenemos en nuestra memoria la Expo y las Olimpiadas del año 1992, con su excelencia y la imagen que se proyectó en el mundo de nuestro país. Quién más quien menos se siente un pelín orgulloso de aquellos actos. Pues bien, ¿qué hubiera pasado si todos esos éxitos internacionales se hubieran forjado bajo explotación de los obreros y oscuras tramas inmobiliarias/mafiosas? Al menos el que suscribe, ya no se sentiría TAN orgulloso. Es en esto donde destaca Eduardo Mendoza, sacándonos de nuestra ensoñación, despertándonos sin ningún tipo de dulzura. Y es ahí donde radica su “maldición”: nadie quiere que un hecho que pareció fantástico quede empañado por nada. Ejemplos como éste nos los encontramos también en libros suyos más recientes como El asombroso viaje de Pomponio Flato, en el que nos narra un fragmento de la Historia Sagrada (judeocristiana, se entiende) totalmente inventado entre intereses inmobiliarios (una vez más), meretrices, dioses paganos que se aparecen y chistes escatológicos (una delicia de novela histórica para El Vaticano) o Tres vidas de santos, donde la definición de beatificación queda un poco en entredicho. Otra cosa aparte es Sin noticias de Gurb, un divertimento plagado de chistes políticamente incorrectos que invita a ser releído una y otra vez escrito con estructura de diario de bitácora de un marciano caminando por la ciudad condal.

¿Está el humor infravalorado en el mundo de la literatura? ¿No apreciamos que en el medio cultural considerado “más intelectual” nos digan cosas que no queremos oír? Servidor cree que las altas esferas, encargadas de otorgar los cada vez más devaluados premios literarios internacionales, priman las historias que son contadas por serlo y no aquellas que nos hacen pensar en porqué deberían escribirse.

Sea cuál fuere vuestra opinión no dejéis pasar al genial Eduardo.




Por: Cachito

lunes, 14 de junio de 2010

Círculo de Cinéfilos

Muy buenas Freaks du cinemà, aquí estoy de nuevo con la intención de proponeros un nuevo espacio (si creéis que he olvidado los anteriores, descuidad, en breves los volveréis a leer), un espacio en el que demos cabida a los libros. El Círculo de Cinéfilos. Creo que en el mundo del séptimo arte, las letras tienen una mayúscula importancia, no sólo para ilustrar a quienes son y serán futuros creadores de historias, sino para inspirar las propias imágenes que un libro podría tener. Millones y millones de páginas han sido plasmadas en el celuloide desde el nacimiento del cinematógrafo hasta nuestros días. Cuantiosos libros que han suscitado muchas de las películas que nos han hecho reflexionar, o directamente divertirnos. Por esto, quiero dedicar un espacio a la literatura (novela, ensayo, novela gráfica, comic...). Quiero comentar (os) y que me comentéis, diversas cosas acerca de las páginas que inspiraron una o varias películas. Pero tampoco nos pongamos límites, hablemos de aquellos libros que merezcan ser nombrados. Compartamos esto. Creo que con este intercambio, nos transmitiremos mucho más de lo que a primera vista se pueda intuir; Adaptaciones desconocidas, libros que han inspirado la más inesperada película, grandes relatos, interesantes películas, cómo adaptarías un libro digno de verse en película... Y lo que se os ocurra.




Como siempre, hablad a través de freaksducinema@gmail.com

martes, 8 de junio de 2010

¡¡Vengadores, reuníos!!

Brevemente me animo a dejaros caer esta pequeña noticia, avance, novedad o rumor que a unos cuantos les sorprenderá y les pondrá al día respecto a la futura producción de una de las películas que probablemente reventará taquilla y nos dejará un sabor amargo a sus fans. Una película que unirá diversas producciónes realizadas por separado, pero inspiradas en un mísmo universo. Imagino que sabéis que me refiero a... efectivamente, los típos del título que encabeza este artículo. Pues bien, la noticia parece referirse a la apariencia definitiva con la que podrán mostrarse en el celuloide, dos de los personajes de marras: El Capitán América y Thor. Sendos superhéroes interpretados por Chris Evans y Chris Hemsworth. Siendo honestos, me seducía más la idea inicial de que el wrestler Triple H, encarnase al dios en cuestión, pues dudo por igual del resultado de la interpretación de ambos, por lo que me quedo con la estética que transmiten. En cualquier caso, quienes tenéis que opinar sois vosotros, pues para eso pongo a disposición esta entrada con sus respectivas imágenes. Para que si haya una opinión, sea la vuestra.





Por otro lado, sí quería informar a los más interesados de que la película de los Vengadores comenzará a rodarse en Junio o Julio del 2011, a espectativas de estrenarse en 2012 en EE.UU. Será dirigida por Joss Whedon (si amigos, el papá de la serie Buffy Cazavampiros) y de la mísma manera, la coescribirá junto a Zak Penn (también ha colaborado en guiones como X-Men 2 o El Último Héroe de Acción). Sinceramente, no se espera nada realmente profundo en lo que vaya a contener esta película, y viendo lo poco que se arriesga últimamente en hollywoood al hacer guiónes de taquillazos, mucho menos. Pero no se debe perder toda esperanza. El equipo principal que se encargará de la película, no es del todo malo como hemos visto, y el reparto tiene sus partes buenas (Robert Downey Jr, Scarlett Johanson, Samuel L. Jackson o Edward Norton).