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lunes, 11 de octubre de 2010

Sitges calling...



Bien, no sé si se me habrá echado de menos. No creo, bueno, algún que otro desalmado en busca de lecturas aleatorias e inexpertas sobre cine quizás. Es lo mismo, a mis pocos lectores les saludo con el mismo cariño e ilusión con el que saludaría a millones de seguidores (bueno, ante eso huiría aterrado). Queridos míos. Mis cinéfagos. Mis freaks. Espero volver de la interzona para quedarme. Por lo menos lo hago con fuerzas. Con ilusión. Y con algo que pegará fuerte, y que espero que os guste.

¡ESTOY EN SITGES! (¿Estoy en Sitges?). Si, por fin se cumple mi sueño, mi ansiado delirio de la adolescencia temprana. Estoy por y para varios motivos. Primero, para disfrutar. Segundo, es largo de explicar. Y tercero, para informar. Para exponer a quienes se animen a subirse de nuevo a este irregular tranvía, todo el material que se presenta en este pequeño pueblo de en sueño, donde el cine fantástico, se hace real y por tanto, las historias reales, son inverosímiles y fantásticas. He aterrizado hace más bien poco. Aquí el clima es una delicia (el meteorológico tampoco está mal), hay freaks du cinemà por doquier. Están (me incluyo) por todos lados. Poblamos cada esquina habitable, hablando de cinematografía de género, culto, sci-fi, animación, etc. Comprando merchandising afín a sus gustos; Camisetas, cromos, estampas, juguetitos, gadgets, comics, posters… y por supuesto, películas de importación. Y lo más esencial… Viendo cine. Un cine magnífico, divertido, apasionante. Un cine que satisface el gusto de todo aquel gourmet del celuloide. Del que, en su amplio consumo de imágenes, necesita inexorablemente un momento para el universo de lo fantástico y su amplísima gama. Obviamente, un servidor, es uno de ellos.



Pues bien, retomaré mi habito comunicativo retratándoos, compartiendo y opinando sobre todo aquello que vea y oiga principalmente. Sobre toda experiencia que obtenga de este lugar en éste momento. Un camino que cerraré con una opinión final sobre lo vivido, y con el que espero ante todo, animaros a vivir esta increíble experiencia cinematográfica… y a ver cine, dicho sea de paso.

miércoles, 28 de julio de 2010

Big

-Toy Story 3-
Lee Unkrich (PIXAR)

Llega un momento en la vida de todo niño, en el que ha de elegir entre ser mayor (con todo lo que ello implica), o ser un niño de por vida. Débil, inseguro y dependiente. ¡Madura de una vez! Deja de imaginar. No sonrías. Ahora estudias o trabajas. Se serio. Deja de divertirte. En definitiva, tira los juguetes. Pasaste a otro nivel chico, olvida todo lo anterior y mira adelante con seguridad. Firmeza. Y avanza con ambición. Piensa que todo lo que te hacía disfrutar y ver cada día con la ilusión de jugar, y sentir que aún hay una eternidad por delante, no hace más que perjudicarte. Sabios consejos que me dan la sociedad actual y mi entorno. Porque todos cambiamos, y todo cambia. Es ineludible.



Los creadores de genialidades de la animación como Buscando a Nemo, y Monstruos S.A, nos han deleitado con el (esperemos) cierre de la trilogía de los juguetes aventureros. Toy Story. Una historia de juguetes. Una agridulce historia de las gestas de unos juguetes. Pensando en esta película, y en su devenir anterior me pregunto: ¿Cómo unas aventuras de proporciones épicas pueden dejarnos un poso de sensibilidad y sentimientos tan profundo como la que nos ocupa en éste momento? Para mí, casi al nivel de The Matrix a la hora de equilibrar acción/reflexión.

Para empezar, toda la obra nos hace ver en cierto modo el valor de la imaginación asociado a un consumo responsable en la sociedad global que hoy nos toca vivir. Jugar e imaginar con tus juguetes de siempre tiene más valor que comprar juguetes sin cesar. La aventura que uno desarrolle en su mente aquí es la clave. Niños que apenas recurren a la interactividad de los nuevos medios. Una nueva esperanza plasmada en la personalidad de una pequeña protagonista. Peluches y muñecos de trapo hechos a mano siguen siendo su vía de escape. El valor de una imaginación desbordante. Jugar.
Por otro lado, tenemos también una sincera reflexión sobre la vida como ciclo. Todo tiene un final. Todo acabará algún día para nosotros, mientras que para otros sólo empiece. La frustrante realidad de los juguetes, el hecho de vivir una inmortalidad parcial, cuyo fin es impreciso, pero que a la vez les obliga a ver generaciones y generaciones de gente y amigos que perderán, no es otra cosa que una manera de ver la vida como algo que hemos de asumir como efímero. Algo que debe apreciarse en cierto modo.



En esta ocasión, he visto la aventura con un esquema básico dentro de lo que ha sido su estilo precedente. La historia es frenética desde la primera secuencia. Las cosas se tuercen por un sucio golpe del destino y parece prácticamente imposible solucionarlas. Así, es como evoluciona la narrativa junto a la trama principal. Agradezco a Michael Arndt (guionista) el hecho de no notar un obsceno Deux es Machina en la manera de solventar los problemas por parte de los “protas”. Todo fluye perfectamente. Este esquema típico en PIXAR y más aún en Toy Story, me funciona (quizás a otros no, puede ser posible). Falta elogiar la elegancia mostrada al intentar evitar repetir arquetipos. Ya tuvimos un muñeco aparentemente amable como el Capataz Pete, pero resentido con su vida de juguete. El peluche Lotso podía habernos resultado igual si el tratamiento de su personalidad no se hubiese mostrado tan tempranamente y con tanta originalidad. De la misma manera, Rex no queda inmediatamente prendado de una juguete triceratops de su marca, tal y como hizo Mr Potato. Cosas de ese tipo hubiesen sido muy repetitivas.


Poco más podría expresar para transmitir una sensación global de lo que me ha resultado la película. Un golpe fresco en este caluroso verano. Me ha hecho sentirme bien por ir a ver dibujos al cine. Me ha hecho ver que “cosas de niños” como esta, nos aportan mucho a los mayores. Hablamos el mismo idioma pese a nuestra diferencia de edad. Percibimos de manera distinta, pero sentimos lo mismo. Los pequeños desconocen los valores que se les está transmitiendo, nosotros, tan solo los identificamos. Pero básicamente es lo mismo. Me alegra saber que el cambio a mayores no nos afecta en lo más esencial.

lunes, 15 de marzo de 2010

Pocahontas 40.000


-Avatar-
James Cameron

Allí estábamos todos con los ojos puestos. Creo que este evento unió a todo el mundo aficionado al cine; los muy entendidos, los menos, los más reticentes, los entusiastas, aquellos que viven la ciencia ficción, los que sienten el cine de autor… Todos queríamos saber que había detrás de ese evento de estereoscopía, que prometía dejarnos anonadados con una historia desarrollada también en una galaxia muy, muy lejana. Creo, por tanto, que el resultado nos unió igualmente (con sus más y sus menos).

James Cameron siempre nos ha traído a la pantalla grandes historias de ciencia ficción (la primera saga de Terminator, y Aliens), y por supuesto ha tenido el respaldo del público y crítica… ¿Qué nos queda esperar?, ni más ni menos, con Avatar creo que muchos esperábamos el Star Wars del S.XXI. No fue así. Y pese al resultado obtenido por parte de la crítica con la primera parte de la trilogía (esto último está aún por ver), creo que hay que esperar, y darle una oportunidad para ver cómo finaliza la historia en sí, sin adelantar un “no”. Aunque, como he dicho, muchos ya sabemos que por ahora no es lo mismo que la mítica Guerra de las Galaxias.

Como decía, el gran público está de acuerdo en muchos aspectos del resultado de Avatar. Creo, y seguiré hablando en plural, que vimos una historia realizada con un absoluto e impecable despliegue de efectos visuales. Un punto y aparte en este campo. El aparejo músculo-esquelético que da vida a los alienígenas a través de otros actores es sorprendente, y realmente distinto a lo que se ha hecho anteriormente tanto en matiz, como textura (Polar expres, Beowulf...) . Parece como si los auténticos Na’vi estuviesen actuando para el bueno de Cameron. No sólo eso, el diseño de Pandora es totalmente acertado, nos sorprendió realmente. No descuidaron en hacer un exhaustivo estudio tanto de la flora, como de la fauna, para este planeta imaginario. La consecuencia fue un magnífico contexto para la historia (de la que ahora hablaremos), donde las criaturas, y su hábitat tienen una belleza singular. Única. Original. Desde luego, no nos mordemos la lengua al decir que muchos de los paisajes con los que disfrutamos, poco tienen que envidiar a los de los preimpresionistas franceses de la escuela de Barbizón. Genial uso de las tonalidades. Auténticas obras de arte.



Tratando de contener mi entusiasmo, aun así no puedo dejar de negar que para bien o para mal es un antes y un después en lo que a logros visuales respecta. No respecto al 3D, porque sinceramente, no terminamos de ver rematada esa técnica, por lo que obviaremos este asunto. Pero sí respecto a efectos especiales. Hemos sentido un nuevo comienzo, de la misma manera que lo sentimos al ver The Matrix, muchos de nosotros.

Por otro lado, ha habido algo que nos ha pasado muy desapercibidamente, y es la historia. ¿Muy mala?… no, no creo que la mayoría pensemos eso. Convencional. Si, la verdad es que si. Olvidable incluso. Una de guerra, de buenos contra malos ambientada en un futuro lejano y apocalíptico (respecto a nuestro planeta, claro). Una historia con todos y cada uno de los tópicos sin excepción del cine de palomitas. Los buenos, muy buenos. Los malos, muy malos. El héroe de la historia, de buenas cualidades y mejor corazón. La heroína… destinada a los brazos del héroe (la historia del amor imposible es ineludible). Un personaje cómico, para relajar las cosas. Una lucha final. Los refuerzos de última hora. La batalla contra el malo de todos los malos. Con su suspense, y todo (“¡Ay que le da!, ¡Ay que le da!...”). Un final victorioso, feliz, romántico. Donde el Deux es Machina está presente para hacer que todo absolutamente encaje (por irreal que parezca), a la hora de satisfacer al espectador extresado… No hablaremos de cómo finaliza el idilio, ni de esa historia de amor, aunque todos los sabemos. Todos pensamos lo mismo. Y nos comentamos la misma película cuando se encendieron las luces del cine.



Poco más por ahora, démosle tiempo a esta aventura.

martes, 9 de marzo de 2010

Bruce Willis

No puedo perder la ocasión de mostraros, lectores, una noticia (pese a que me prometí no publicar posts de éste tipo) que es de interesante contenido cinematográfico... y sonoro. Al parecer, y esta es la noticia, ayer salió a la venta el nuevo disco de Gorillaz "Plastic Beach", y para lanzarse a si mismo, lo hace con un flamante videoclip de su single "Stylo", de calidad visual excepcional. Todo un despligue de efectos visuales, mezclados con una aparente sencillez, que hacen que te enganchen tanto las imágenes como el sonido. En esta ocasión (y como aliciente), la historia cuenta tanto con los componentes del grupo realizados con una impecable animación 3D, como con la aparición estelar de una estrella de la gran pantalla, que dejará boquiabierto (en su línea) a más de uno.

Sin más dilación, os dejo con el vídeo. Disfrutadlo.