Mostrando entradas con la etiqueta Portadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Portadas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Vlad von Marvel

Para todos aquellos que se consideren seguidores de la franquicia de tebeos Marvel Comics, y aquellos que adoren el cine, y hayan degustado muchos clásicos de terror, como poco esta reseña no les dejará indiferentes. Eso seguro.

Muy dura fue la etapa de los 90 y principios del 2000, en la que la línea argumental de Marvel y sus personajes se perdió, se disolvió en tramas incongruentes, insípidas, sin sentido, y en algún que otro arco argumental ramplón (Vease Ongslauht, de X-Men). Algo que no pudo, por menos, tachar a esta gran editorial, de industria preocupada tán sólo del merchandicing, (que lo es) desinteresada por completo de obtener tramas e historias contundentes. Éstos ultimos años, un servidor, se ve realmente congratulado de la intención creativa desarrollada por la empresa de marras. Su apuesta por nuevos (y no tan nuevos) guionistas para desarrollar historias e incluso sagas, y cómo no, su incursión en el mundo del cine como productora de sus propios personajes (lo cual no ha dado un disgusto grave por el momento).
Dichas sagas se han preocupado de unir al multiverso Marvel en acontecimientos que de un modo u otro afectaban a todos sus personajes (Civil War, World War Hulk, Invasión Skrull...), y no digo que anteriormente no se hubiese hecho, pero estas sagas no sólo estan impregnadas de una nueva generación de creadores (guionistas, dibujantes, entintadores...), sino que sus nuevas formas de lanzamiento hasta ahora inexistentes (Civil War), su repercusión en todo el entramado Marvel, su realismo, y sus magníficas campañas (Civil War de nuevo... lo sé), hacen que sus seguidores hayamos confiado de nuevo en una nueva edad de oro de los comics.

Veo este ímpetu en una nueva saga dedicada ahora al grupo X-Force (no me detendré a hablar de ellos, consultad wikipedia mejor), una saga llamada Necrosha. Dicha aventura involucra ahora a la mayoría de mutantes del mundo Marvel, los cuales se ven atrapados en las garras de una villana que ha desatado toda una horda de vampiros con superpoderes. Si, vampiros y mutantes (¿no suena divertido?). El caso, es que la factoría de ideas ha planificado una campaña en la que sus clientes tienen la opción de escoger entre un número con una portada normal, al uso... O el mismo número con una portada cuyo diseño responde al de una película de terror del género vampírico.

Sí. La posibilidad de coleccionar esta saga con los clásicos del cine de vampiros reflejados en sus portadas no es más que otra pequeña estrategia de márqueting. Poco dice de la calidad del contenido. De momento. Pero hasta ahora, lo poco que os puedeo decir es que merece la pena echar un vistazo al resultado.











Si os han gustado, mirad el resto de ellas aquí.

viernes, 23 de julio de 2010

Un Verano de Miedo

Nuestra literatura Pulp

Algo me ha hecho decidirme por escribir esto tras mi regreso de las vacaciones, algo misterioso, fantasmagórico, extravagante, y abracadabrante. Se trata de una serie de novelas, noveluchas mas bien. Escritas… bueno editadas sobre papel reciclado. Algo que devorábamos cuando éramos benjamines; mascando chicle, subidos a la rama de un árbol, en un columpio, o simplemente en el sofá de nuestra casa. No, no me refiero a los libritos pulp de historias extraordinarias, de detectives o de vaqueros. Me refiero a algo más contemporáneo, aunque igual en sus pretensiones. Algo cuya portada, saturada en colores nos mostraba una imagen, que por entonces nos transmitía bastante mal rollito. Algo que nos contaba una aventura terrorífica o fantástica, cuyo protagonista es un chavalín/na pubertoso/sa. Algo que brillaba en la oscuridad. Para aquellos “sin-infancia” que aún no sepan de lo que estoy hablando, me refiero a los libros de Pesadillas.



Bien, pues lo dicho, unas vacaciones de invitado en una casa. Una habitación en la que alojarme. Una estantería repleta de… Bueno, de lo que nos aborda el tema de hoy. “Que maravilla”, me digo a mi mismo. ¿Qué mejor oportunidad para revivir una adolescencia temprana, de manera rápida sencilla y amena? Pues tal y como os imagináis, muchas han sido las Pesadillas que han pasado por mis manos (¡Hay algo vivo!, Una aventura Espeluznante, La casa de la muerte, Sangre de Monstruo, Sangre de Monstruo II, La venganza de los Gnomos, La noche del Muñeco Viviente, Llamada a los bichos raros…). Puede sonar extraño que quiera interrumpir mis lecturas habituales y decida pasar las vacaciones leyendo literatura infantil de terror, si, tal vez si. No lo niego. Pero me pasó lo mismo que varios años atrás. Esas portadas, esos títulos, esas sinopsis que anunciaban una aventura divertida sin ninguna otra pretensión, me atrajeron, y me incitaron a zambullirme en las páginas con avidez. Recomiendo la experiencia a cualquiera que se atreva. Así, desde un punto de vista adulto, comprenderemos mejor a este escritor Neoyorkino, que pensó en hacerse de oro con una estructura muy simple y muy básica, hecha para pasar el rato así como las páginas.



Las historias toman como protagonista a un niño/a de doce años exactamente. Este suele tener una situación común u homogénea para un niño en EE.UU., con una pequeña variante o cambio; véase un camping, vacaciones en una casa ajena o una mudanza (este último es más que común). Su acompañante o sidekick será un hermano, amigo o mascota (estas no faltan casi nunca). Tras la historia fantástica, terrorífica o “ciencia-ficcionera”, narrada con un forzoso, y en ocasiones patético momento de suspense entre capítulo y capítulo, siempre hay un giro al final inspirado en series de formato televisivo como The Twilight Zone o Más allá del Límite, un cambio siniestro generalmente, que nos deja (ba) un regusto amargo, y de incredulidad.
Por lo tanto, ¿que hay tras esas portadas magistrales, maquetadas bajo un pringoso título fosforescente en el que se lee “Pesadillas”? Pues un bombazo, todo un negocio. Una estructura literaria similar al best-seller arquetípico, pero adaptada a niños de 10 a 14 años. Robert Lawrence Stine no escatimó en plasmar topicazos en sus páginas. Pero topicazos divertidos. Que en ocasiones enganchan (decídmelo a mí).


Todo ello no deja de ser, por otro lado novedad para unos (los más peques) y añoranza para otros (peques mayores, como yo), aderezado con una buena presencia, y extravagantes títulos. Nada más. “Mierda pulp” hablando en plata. Pero creedme, adoro esa mierda.