...O cómo aprendí a amar la cultura
Fue hace ya un año más o menos cuando en la Universidad Complutense de Madrid, acudí a unas jornadas de nuevos realizadores. Con sus más y sus menos, fue una interesante experiencia. Y quedó sólo en eso hasta que llegó el momento de la ponencia de “el Dr Repronto” (Raúl Minchinela), todo un personaje, todo un sabio, gurú para unos, charlatán para otros, bien lo amas, bien lo odias. Lleva una página web de atractivo contenido, con una serie online cuya sencilla trama se define por un mero ejercicio de comunicación con el espectador. Una reflexión (de ahí su título, Reflexiones de Repronto), una pequeña charla apoyada con material audiovisual en la que nos alumbra con sus teorías sobre un tema concreto, donde plantea una hipótesis y prosigue hasta alcanzar una conclusión de cara al espectador… conclusión que respalda la idea inicialmente planteada. Así, de buenas a primeras, resulta algo denso, pero no lo es, ni mucho menos. Además de que el material que nos ofrece es realmente atrayente, la manera en que lo desarrolla es casi hipnotizante; su manera de expresarse, su dicción, la forma en que relaciona diversos argumentos, y sobretodo, su brillante mezcla de humor y seriedad.
Bien, pues con éste descubrimiento, ésta persona y su manera de expresarse; yo y muchos nos vimos realmente identificados debido a un tema que desarrolló in situ. No era parte de sus episodios ya grabados, era algo que a colación de una pregunta (creo recordar) explicó para deleite y satisfacción de los allí presentes. Era su opinión sobre la cultura. Sí amigos, la cultura. Esa gran incomprendida (que no desconocida). Y digo esto último porque nos aclaró un sentimiento que todos teníamos, y era el hecho de que injusta e incomprensiblemente la cultura se ve despedazada, dividida forzosamente en primera y segunda clase… es decir, alta y baja cultura, aquello que no es arte por un sencillo y práctico prejuicio del que mucha gente hace uso. Fue claro, sencillo y directo. Evidentemente con el tiempo ha grabado un episodio de su conocida serie de internet que desarrolla en profundidad este tema. Aquí os lo dejo. Pues no sólo creo que sea necesario que lo escuchéis y entendáis que los prejuicios de cara a la cultura no son más que un ejercicio de holgazanería intelectual y torpeza, sino que es básico para que sigáis leyendo este blog. Pues esto, amigos, es una declaración de principios.
http://www.minchinela.com/repronto/
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lunes, 22 de marzo de 2010
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